jueves, 16 de noviembre de 2017

Licor de finger limes macerados en vodka

Según la Real Academia Española un licor es una bebida espirituosa obtenida por destilación, maceración o mezcla de diversas sustancias, y compuesta de alcohol, agua, azúcar y esencias aromáticas variadas. Y esto es lo que he intentado preparar este mediodía con las frutillas de mis dos ejemplares de Microcitrus australasica, llamado Finger lime en inglés y Caviar vegetal en español.

Este otoño la producción de frutos ha sido muy abundante.

Al madurar los frutos pasan de un color negro a un rojo intenso muy bonito.

Necesitaba algún aguardiente de alta graduación alcohólica. En un principio había decidido utilizar cazalla o anís seco, pero luego he pensado que el sabor anisado no combinaría bien con el sabor cítrico de los finger limes y al final he comprado esta botella de vodka.

Su alta graduación alcohólica resulta perfecta para preparar el licor.

La pulpa de los frutillos del Microcitrus australasica está formada por pequeñas vacuolas llenas de zumo muy ácido con un intenso aroma y sabor cítrico. Estas vacuolas están a mucha presión dentro del fruto, de manera que al partir un finger lime y apretar un poco con los dedos una de las mitades salen disparadas casi por si solas.

Su parecido con las huevas rojas de un salmón es tan grande que se les dio el nombre de caviar vegetal.

Como los frutos enteros no pasaban por el estrecho cuello de la botella, los he troceado y mezclado con las vacuolas extraidas de otros frutillos y luego he rellenado el envase con vodka añadiéndole tres cucharadas soperas de azúcar.  De esta manera el licor adquirirá el aroma intenso de los aceites esenciales de la corteza de los finger limes.

 El color rojo de los frutos es realmente bonito y le dará al licor un aspecto muy apetitoso. Ahora sólo falta dejar pasar unos meses, situando la botella en un lugar fresco y oscuro, para que madure y adquiera todo su sabor y aroma.  Espero que los chupitos de este licor de finger lime al vodka sean deliciosos.


domingo, 12 de noviembre de 2017

Fettuccine caseras a la rúcula con taquitos de tortilla a la salvia y salsa de tomate a la miel

En italiano la palabra fettuccine es el plural de fettuccina, que a su vez es el diminutivo de fettuccia, que significa cinta, es decir, fettuccia--> fettuccina--> fettuccine = cinta--> cintita--> cintitas, y esto es lo que he cocinado hoy.


INGREDIENTES PARA LA PASTA

- Un puñado de hojas frescas de rúcula.
- Harina de trigo.
-Un huevo.
- Agua.
-Sal.

Desde hace unos años es fácil encontrar rúcula fresca en las tiendas de comestibles y en los supermercados.

Para empezar he echado un puñado de hojas de rúcula y un poco de agua en el vaso de una batidora y lo he triturado todo finamente hasta obtener un líquido verde oscuro.

A continuación he echado harina de trigo en un bol y le he añadido el zumo de rúcula, un huevo y sal. Lo he amasado durante 10 minutos primero con una cuchara y luego con las manos hasta obtener una masa firme y elástica de un bonito color verde pistacho, que he dejado reposar unos 15 minutos.

INGREDIENTES PARA LA SALSA DE TOMATE A LA MIEL

- Varios tomates frescos.
- Una cebolleta tierna.
- Aceite de oliva virgen.
- Una cucharadita de postre de pimentón dulce.
- Una pizca de pimienta negra.
- Una cucharadita de postre de miel.
-Sal al gusto.

Mientras la masa reposaba, he preparado una salsa con estos dos magníficos tomates Raf, que he triturado con la batidora. En una sartén he echado un poco de aceite de oliva virgen, una cebolleta cortada a trocitos pequeños y el tomate triturado. Un poco antes de terminar la cocción he añadido el pimentón dulce, la pimienta negra, la sal y la miel.

Para hacer las fettuccine he aplanado la masa muy fina (2 ó 3 milímetros) y la he cortado a tiras con la herramienta corta-masas que véis en la imagen.

Las fettuccine quedan muy bonitas.

A medida que las iba cortando les echaba harina y las removía con la mano para que no se pegasen.

Me han salido más fettuccine de las necesarias y he guardado las sobrantes en el congelador envolviéndolas bien enharinadas en film transparente. Las cocinaré otro día. 

INGREDIENTES PARA LA SALSA VERDE

- Un puñado de hojas de rúcula.
- Un ajo mediano.
- Un chorreón de aceite de oliva virgen.
- Un pizca de pimienta negra.
-Sal.

Esta salsa verde obtenida batiendo finamente los ingredientes servirá para aliñar las fettuccine una vez hervidas.

INGREDIENTES DE LOS TAQUITOS DE TORTILLA A LA SALVIA

- Tres o más huevos (según el número de comensales).
- Hojas tiernas de salvia.
- Aceite de oliva virgen.
- Una pizca de pimienta negra.
-Sal al gusto.

Se cortan finamente media docena de hojas de salvia, se mezclan con los huevos, se les echa sal y pimienta negra y se prepara una tortilla en una sartén con un poco de aceite de oliva virgen.

Una vez hervida la pasta al dente, se escurre el agua de cocción y se aliñan las fettuccine con la salsa verde. Deben servirse bien calientes, o de lo contrario al enfriarse la pasta se vuelve gomosa.

Se emplata cubriendo las fettuccine con taquitos de tortilla a la salvia y rodeándolas con salsa de tomate a la miel.

Y aquí tenéis el plato listo para ser consumido. El bonito color pistacho de la pasta contrasta con el rojo intenso de la salsa de tomate y el marrón tostado de los taquitos. Parece un cuadro naif. ¿Verdad que se os hace la boca agua?

Os aseguro que me ha sabido deliciosa, una explosión de sabores, aromas y texturas que me han hecho exclamar: ¡Uhmmm, qué rico!!!

¡Buen provecho, amigos!


jueves, 26 de octubre de 2017

Siembra de bulbos de azafrán en un macetón

 A mediados de septiembre arranqué los bulbos de azafrán, tras permanecer dormidos en estivación durante los meses de verano y los trasplanté a un macetón bastante grande con tierra vegetal y estiercol de caballo.    (Recomiendo ampliar las fotos con un doble click para apreciar mejor los detalles.)

 Estos son los bulbos de azafrán que compré en un vivero de Mallorca en el año 2006. Los sembré directamente en la tierra calcáreo-arcillosa y muy pedregosa de mi jardín y durante estos últimos diez años me han dado abundantes  flores y estigmas. Cada bulbo original se ha ido reproduciendo vegetativamente generando media docena de bulbitos a su alrededors.

 Los había sembrado en un lugar poco soleado, así que pensé en arrancarlos y trasplantarlos a un macetón para que tuvieran más luz y los hierbajos y las raíces de los árboles vecinos no les robasen agua y nutrientes.

 Al cabo de tres semanas ya había brotado su ramillete de hojas filiformes.

 Hace dos días se abrieron las primeras cuatro flores.

 Detalle de las flores anteriores cada una de ellas con seis tépalos rosado-liláceos.

 Cada flor presenta tres estambres masculinos con las anteras cargadas de polen amarillo y tres largos estilos femeninos intensamente rojos con los estigmas receptores de polen abiertos en su extremo. 

Los estilos y estigmas rojos son la verdadera especia del azafrán, la más cara del mundo. Para su conservación, dependiendo de las costumbres de cada país o región azafranera, o bien se secan al sol o a la sombra o bien se tuestan ligeramente en un horno a baja temperatura, lo cual realza su aroma.


sábado, 21 de octubre de 2017

Shakshuka con arroz al estilo egipcio

En su origen la shakshuka era un plato de la cocina de los judíos tunecinos, pero era tan deliciosa que su consumo, al cumplir escrupulosamente con los preceptos Kósher de la religión hebraica, se extendió a todos los judíos que habitaban en los países norteafricanos, desde Marruecos hasta Egipto. Con el tiempo los musulmanes la adoptaron como un plato propio, al cumplir también escrupulosamente con los preceptos Halal de la religión islámica y en la actualidad se consume a diario como uno de los platos más sabrosos y sencillos de la cocina árabe. Con el nacimiento del estado de Israel los judíos norteafricanos emigraron masivamente al nuevo país y, al igual que ocurre en los países árabes, en Israel la shakshuka se ha convertido en el plato nacional.

La shakshuka original no llevaba arroz, como tampoco la lleva la que se consume en la actualidad en Israel, que se come con la mano derecha cogiendo directamente de la sartén una porción con la ayuda de un trozo de pan de pita o de pan normal.

A mí me gusta mucho el arroz y al ver en internet que en Egipto cocinan la shakshuka con este cereal ampliamente cultivado en las riberas bañadas por el Nilo, me ha entrado el gusanillo de probarla al estilo egipcio.

INGREDIENTES PARA TRES PERSONAS

-Tres tomates grandes bien maduros.
-Un pimiento rojo mediano.
-Una cebolla pequeña.
-Tres o cuatro ajos.
-Media docena de pimientos verdes de padrón.
-Una hoja de laurel.
-Aceite de oliva virgen extra.
-Tres tazas de arroz.
-Dos cucharadas soperas de pimentón dulce.
-Una cucharadita de comino en polvo.
-Una pizca de pimentón picante.
-Agua para el arroz.
-Media docena de huevos.
-Sal al gusto. 

 En primer lugar se trocea el pimiento rojo y se echa en la sartén cuando el aceite está caliente.

 Una vez pochado el pimiento rojo se añaden a la sartén la cebolla y los ajos cortados a trozos no muy pequeños.

 A continuación se trocean los pimientos verdes de padrón y se añaden a los demás ingredientes junto con una hoja de laurel, removiendo con frecuencia para que no se queme la mezcla. Curiosamente shakshuka significa mezcla  en idioma árabe.

Finalmente se añaden los tomates cortados a trozos grandes (en Israel no los pelan). En este momento se pueden echar las especias: pimentón dulce, comino en polvo, pimentón picante y sal. (En Israel lo comen muy picante).

 Tras darle varias vueltas a la mezcla se añade el agua y el arroz, removiendo con frecuencia para que no se pegue al fondo de la sartén. Una vez el arroz está en su punto, se echan dos huevos por persona, se espera a que cuaje la clara, se echa perejil cortado grueso por encima de la shakshuka, se retira del fuego, se deja reposar unos minutos y se sirve.

Os aseguro que me ha sabido a gloria. Tiene un sabor intenso, contundente y absolutamente delicioso.

¡Buen provecho, amigos!